“MI CONCEPTO DEL CULTIVO ES QUE LAS PLANTAS ESTÉN EN EL PARAÍSO”

Un encuentro con Javier Ruano, por Íñigo Montoya

Cada vez es más habitual la figura del cuarentón cuya imagen y energía mantienen la chispa juvenil. Tan solo alguna digna arruga y la madurez para emitir juicios basados en la experiencia delatan la ventaja del que lleva recorrida la mitad del camino. Javi, el director general de Medical Seeds, es uno de ellos. O eso transmite cuando me recibe de buena mañana en el salón de su piso, decorado con skates a modo de estantes, en una de las arterias más transitadas de Barcelona. Originario de Pamplona, barcelonés de adopción, Ruano se dedicó al cultivo desde muy joven, aunque si le preguntas por su vocación se referirá a su faceta de buceador profesional e instructor de buceo.

Su estreno en el sector cannábico fue en Holanda en la feria HighLife, donde conoció a la gente de Canna, conocida empresa holandesa de nutrientes y medios de cultivo. Fue enseñarles una muestra cultivada por él mismo y quedaron una semana más tarde en Barcelona con el máximo responsable de la marca para empezar a trabajar. Durante una época representó a la marca, visitando tiendas especializadas y dando consejos sobre la mejor forma de usar sus productos, pero las inquietudes y ambiciones de Javi exigían otras responsabilidades. Así, tras una grata experiencia y un tiempo de mucho aprendizaje en la empresa de fertilizantes Canna, decidió embarcarse en el proyecto de Houseplant, uno de los grow shops pioneros en Barcelona. Comenzó con varios socios para acabar quedándoselo él solo. Ahí se gestó la idea de montar un banco de semillas. Tras un periodo de experimentación, selección, búsqueda y de compartir genéticas, en el 2006 empezó con el banco de semillas Medical Seeds. Hace pocos meses, Medical Seeds y Cáñamo Ediciones editaron conjuntamente la guía visual y divulgativa Extracciones cannábicas, un trabajo de investigación confeccionado por el propio Ruano junto a Jak de Sostoa, donde se detallan los procesos químicos y mecánicos de la mayoría de los métodos de extracción de cannabis que existen actualmente.

 

No te preguntaré cuál de vuestras variedades prefieres consumir porque sería como escoger a qué hijo quieres más.

¡Es que siempre andan preguntando por mi preferida! Y si te digo la verdad, a mí lo que más me gusta es fumar hachís con tabaco. Estoy harto de que me miren mal por ello. Me parece muy bien que nos hayamos yanquizado en la nueva ola y ahora lo que mole sea fumar en pipa de vidrio, pero a mí que se me respete. Me fastidia ir a entregas de premios cantábricos donde mi canuto no está bien visto. Yo disfruto mucho la mezcla de hachís con tabaco, que tiene su cultura y además es la tradición de este país. Yo vengo de los años ochenta, y a la que eres un poco mayor, sabes que la marihuana de entonces era una mierda, pero llegaban unos huevos que se te deshacían en la mano.

 

¿Y cómo fue tu primera vez con lo verde?

¡Buf, hace muchísimos años! Me enseñaron un chivato que olía a césped y solo contenía hojas, por entonces lo que más me gustaba era el costo en huevo que llegaba de Marruecos. Después viajé con unos amigos a Ámsterdam y recuerdo que fue en el coffee shop Bluebird donde compramos una Skunk y, al enseñarme el cogollo, dije: ¿qué es eso redondo? Él dijo que marihuana y yo le pregunté que dónde estaban las hojas…, y él me respondió que las hojas no se fumaban. Alucinaba con la forma, el color y el olor que desprendía ese pompón maravilloso. El colocón que me dio fue tan potente que no podía hablar ni con mi amigo.

 

Cultivas marihuana. ¿Cómo se lo tomó tu familia?

Al principio no entendieron mucho el tipo de negocio. Pero luego poco a poco fueron comprendiendo que era algo normal, y tras una visita a la tienda pude hasta empezar a fumar delante de ellos, desembocando en alguna comida loca familiar en la que muchos de mis familiares acabaron fumando conmigo.

 

¿Recuerdas el salto a Medical Seeds?

No recuerdo el salto, ya que fue algo progresivo: mucho antes de empezar con el banco ya hacíamos cruces y selecciones, como he explicado antes, y fue una evolución natural. Evidentemente, todos los comienzos son duros, y lo que sí recuerdo más es cuando el banco explotó, que fue a los cuatro años de empezar.

 

¿Cuál es tu estilo?

Yo es que soy muy maniático. Todo debe estar bien limpio, etiquetado y ordenado. Los que trabajan conmigo ya saben que no soporto ver un tiesto girado y que no descanso hasta que no veo ninguna brida asomando, todo tiene que ser muy zen. Mi concepto del cultivo es que las plantas estén en el paraíso. Ni estrés lumínico ni alimentario ni nada. La planta es un ser vivo: ¿y verdad que a ti no te gustaría que te molestasen inundándote con luz, comida y agua? Pues a la planta igual. Un ejemplo: si coges a una persona desnutrida y la alimentas adecuadamente, le dejas sus horas de sueño, hace el ejercicio necesario, todo de una manera equilibrada, puede acabar convertido en un campeón de élite.

 

¿En qué te fijas para obtener una buena genética?

Lo primero en el aspecto visual, lo que me entra por los ojos, digamos colores llamativos, buenas resinadas, etc. El siguiente paso es tocar la planta y ver los aromas y olores que desprende, las características de crecimiento, como estructura de la planta, textura de los cogollos, etc. Busco lo mejor  de cada una, pero siempre según mis criterios. Selecciono aquello que me gusta a mí y con lo que no tienes por qué estar de acuerdo. La mano del cultivador es fundamental, pero también las condiciones del lugar de cultivo, porque, si no, por muy buena genética que tengas, no vas a sacar el máximo rendimiento. Y lo más importante de todo: cuidar a las plantas con cariño.

 

¿Tu planta más anciana?

Una hembra que ya no sé ni cuántos años tiene, de antes de mediados de los noventa. A las plantas hay que dedicarles todo el tiempo del mundo. El tipo de planta que se busca hoy es una planta comercial de floración en ocho semanas. Les tengo cariño a las sativas que pueden tardar más de cuatro meses, será por el tiempo que pasan conmigo. En tanto tiempo puede pasar de todo, hay que estar atento. Es un ser vivo, y descuidar un parámetro puede suponer una catástrofe. No hay que bajar la guardia y más cuando se cultiva este tipo de plantas de larga duración.

 

Suena a santa paciencia…

Pues no soy nada paciente, más bien ansioso. Pero las plantas me dan buen karma, me devuelven muchísimo. Estoy más a gusto que con las personas. Es como el que estudia a los animales, que aprende a apreciarlos cómo son y cada vez entiende menos a los de su propia especie. Al dedicarles tanto tiempo, puedo ver el resultado directo de mis acciones, incluidos mis errores. Cagándola es como más he aprendido.

 

Hoy hay muchísima competencia en tu sector…

Llevamos una década en esto y estamos muy bien posicionados gracias a dios y al esfuerzo y trabajo que no hemos dejado de hacer en ningún momento. Somos gente humilde que ha llegado más lejos de lo que nunca hubiera imaginado, pero nadie nos ha regalado nada. Con algunas personas del sector tenemos una competencia sana, incluso llegamos a compartir plantas y conocimientos.

 

¿Por qué el nombre de MedicalSeeds? ¿Augurabais la importancia que obtendría la marihuana medicinal?

Tras barajar muchos nombres fue por el que nos decantamos. Siempre nos ha interesado el mundo terapéutico y medicinal y todas las cosas que se pueden hacer con la marihuana. Quizás intuíamos que era un camino que había que recorrer. Nos dábamos cuenta de que en las ferias venía gente con problemas de salud buscando consumibles terapéuticos y con muy poca información sobre la planta. Esa es la vía por la que Estados Unidos y otros países han avanzado en la legalización del cannabis. Sin embargo, España se hace esperar, pese a su larga tradición activista.

 

¿Qué perspectivas tienes?

Llevo tantos años sin perspectivas que casi me da lo mismo. Lo que quiero es poder trabajar tranquilo, que se legisle como cualquier actividad y tener mi espacio con todas las garantías de sanidad y seguridad. Y el activismo no lo veo en la calle. ¿Cuánta gente se reúne por San Canuto? ¿Decenas? Estuve en una concentración en Argentina en la que había diez mil personas. Yo estaba fascinado, flipando como un niño pequeño, y entonces me sueltan que eso no es nada, ¡que habían llegado a juntarse cien mil! Quizá sea cuestión de carácter. Ya sabes, allí son muy de compartir, mientras que aquí se fuman el canuto en tu cara.

 

¿Cansado de pelear?

La verdad es que sí; llevo un largo camino recorrido  y estar una década en el candelero requiere un esfuerzo sobrehumano. Estamos muy contentos, ya que tenemos variedades campeonas, y lo que más nos gusta es que no solo nosotros peleamos por ellas, sino que hay muchos cultivadores que lo hacen por nosotros. Nos agrada más que gane otra gente con nuestras variedades que nosotros mismos.

 

Reportaje publicado en la revista Cáñamo Agosto 2016

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